IMAGINARIO DE PALABRAS Y SUCESOS
Carlos Piñel
La presente exposición nos ofrece un nuevo eslabón en la trayectoria fecunda -artísticamente hablando- de este autor singular, que no transita sobre el insulso academicismo de nuestros días; este nuevo academicismo que transita rutinario bajo la forma de instalaciones, realismo fotográfico (que no realidad), arte “conceptual” -el concepto está siempre implícito en cualquier obra artística, buena o mala-, o la generalizada abstracción gestual que practican millares de personas, muy respetable como actitud y práctica, pero con resultados que a menudo no pasan por lo común más allá de lo meramente decorativo.
Carlos
Piñel construye sus
obras en primera instancia para disfrute de sí mismo. Pero los mensajes de estas
pinturas y esculturas no se dan limitados a la creación; se construyen y completan en la comprensión (en la contemplación y la lectura, en este caso) que hacen
sus destinatarios sintiéndolas
y pensándolas. Cada una de
ellas no es más que el apunte en
el cuaderno de notas de su trayectoria vital. Lo que dibuja, pinta, elabora en
el espacio, es todo aquello que se presenta ante sus profundos ojos como lo
cotidiano, filtrado por una gran sensibilidad sintética y estética:
su manera, su lenguaje. Y no es casual que, con estas palabras, “El esplendor de lo cotidiano”, se refiera el propio autor al escribir
acerca del arte excelso que los pastores practicaban sobre sencillos objetos de
uso en el pasado; al artista le interesa especialmente su comunión con La Naturaleza y por encima de todo,
el ser humano, el porqué de las cosas. La realidad tamizada de la que se apropia y que
intenta revelar a su antojo para ser contemplada.
Hace
algunos meses podíamos admirar su
trabajo intenso y fructífero
vinculado a los grandes poetas, en cuyos textos Piñel se sumerge para realizar pinturas y esculturas que ensayan
convivir y conversar con los poemas. Obras meditadas y realizadas con sosiego;
el arte de la iluminación.
Podemos también atisbar que, en
esta ocasión el artista se
desnuda despojándose del estudio
previo y la introspección
para ofrecernos un conjunto de pinturas en las que el azar y lo imprevisto se
revisten con la sabiduría
de su manera, ese alfabeto personal que lo identifica.
ISLOTE MUY
SIMBÓLICO. Poema de Aníbal Núñez)




.jpg)