L I M E N


DELSO

COLECTIVO VOLANDERA




Miguel Martínez DELSO, se define como ceramista, profesor… aprendiz de mucho y maestro de nada, pero en realidad es un artista escultor; configura sus cerámicas como esculturas, y en sus piezas, lo que parece ausente se revela como potencia: el vacío no resta, sino que convoca. La materia se pliega, se interrumpe, se abre. No busca contener, sino insinuar; cada pieza es una forma detenida en el umbral de otra cosa.

Su trabajo transita a través de la geometría, la repetición, las formas fractales… “son mi debilidad y mi inspiración. Me abren nuevas vías y sí, eso es lo que me da una visión más amplia del mundo”.

DELSO reúne en esta exposición obras de proyectos anteriores como “A través de la ventana”, “Enterra2” y “Desde el interior” y las sitúa en diálogo con nuevas presencias. No hay narrativa lineal, sino un campo de tensiones entre lo interior y lo exterior, lo sólido y lo ausente, lo visible y lo intuido.




“…Las ventanas que aparecen en mi trabajo no son aberturas funcionales, son umbrales perceptivos, fragmentos de mirada, paisajes que no están fuera, sino que emergen en el acto de mirar; no representa el paisaje, lo deja ocurrir, no se impone una visión, la sugiere”.

“…Hay piezas relacionadas con la arquitectura, o en paisajes; otras son la esquematización de las montañas, el sol, el reflejo de la luz en el agua...», pero sobre todo dibujan espacios para las emociones.




Con su trabajo no pretende hacer alardes de técnicas; las decoraciones son muy sencillas, con óxido de hierro y de manganeso, que es lo que se encuentra en la naturaleza. Sus construcciones viven en un estado puro, simplemente quieren contar su historia, sus procesos vitales.

El título de esta exposición L I M E N, palabra que nombra el umbral, el instante previo, lo que aún está por ocurrir, propone una geografía poética del tránsito y se abre con una pieza mural titulada: “desde el interior”, con la que inicia una nueva serie de trabajos.

En LIMEN, el espectador se enfrenta a las obras y las habita. Cada escultura es un umbral que, en lugar de cerrar, abre; y en ese abrir, preciso, limpio, inevitable, ocurre la magia.

Adentrarse en trabajo de DELSO es realizar un recorrido por elementos a caballo entre construcciones, elementos arquitectónicos y, sobre todo, un juego entre las piezas, la luz y las sombras hasta alcanzar un equilibrio reflejado en la pared y el suelo






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